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Noticias LA DIABETES Y YO: LOS TRASTORNOS ALIMENTARIOS Y LA DIABETE Por: Mariel Dávila-Martínez, MS, Ph.Dc Estudios científicos recientes han enfatizado la coexistencia de trastornos alimentarios y diabetes mellitus, especialmente en la población de mujeres con diabetes tipo 1 o insulino-dependiente. Se ha encontrado que los trastornos alimentarios son de una a dos veces más comunes en las personas con diabetes que en la población en general. La combinación letal de ambas condiciones ha recibido significativa atención debido a las implicaciones médicas que incluye. Principalmente, los trastornos alimentarios están caracterizados por disturbios severos en la conducta de comer. Estos trastornos incluyen dos diagnósticos diferentes, Anorexia Nervosa y Bulimia Nervosa. La anorexia nervosa se caracteriza por el rehúso a mantener el peso mínimo normal del cuerpo, miedo intenso a ganar peso, disturbios en la imagen corporal y amenorrea (pérdida de menstruación) en las mujeres. Por otro lado, la bulimia nervosa se caracteriza por episodios repetitivos de ingesta voraz (‘binge eating’) seguido por conductas compensatorias inapropiadas tales como; vómito inducido, mal uso de laxantes, diuréticos y otros medicamentos, estados de ayuna o ejercicio excesivo. Estudios en Puerto Rico y Estados Unidos indican que los trastornos alimentarios no son un diagnóstico común ya que las personas usualmente no presentan todos los síntomas. Pero sí han determinado que la gran mayoría de las mujeres por lo menos una vez en su vida han tenido episodios de ingesta voraz o han llevado a cabo conductas compensatorias con el propósito de bajar de peso. El trastorno por atracón o “binge eating”, como usualmente se conoce, se caracteriza por el acto de comer vorazmente grandes cantidades de comida en un periodo corto de tiempo (p.e. dos horas), esto acompañado por un sentido de pérdida de control sobre cuánto y qué se esta comiendo (p.e. sentir que no puede parar de comer). En adición, estos episodios están asociados con comer mucho mas rápido de lo normal, comer hasta sentirse bien lleno/a, comer cantidades excesivas de comida sin sentir hambre física, aislarse al momento de comer por vergüenza de la cantidad de comida que se esta ingiriendo y sentirse disgustado/a consigo mismo/a, deprimido/a, o culpable luego de haber comido. Estudios sugieren que este trastorno puede ser más común de lo esperado en pacientes de diabetes tipo 2 por la relación existente entre este tipo de diabetes y la obesidad. RELACIÓN ENTRE LOS TRASTORNOS ALIMENTARIOS Y DIABETES La etiología de los trastornos alimentarios es aún desconocida, pero los mismos son mayormente explicados como resultado de una interrelación compleja entre factores biológicos, psicológicos, sociales y culturales. Aunque por otro lado, distintos estudios han documentado que los trastornos alimentarios están asociados a esfuerzos de llevar a cabo dietas estrictas y/o mantener un bajo peso irreal, y que el aparente aumento en la taza de disturbios alimentarios puede ser secundario al énfasis sociocultural sobre la delgadez. Dentro de las posibles explicaciones para la relación entre trastornos alimentarios y diabetes, se ha identificado que los pacientes con diagnóstico de diabetes son constantemente educados para mantenerse enfocados en su dieta de manera que puedan controlar su condición metabólica. Esta expectativa genera tensión y ansiedad en los pacientes y puede resultar en sentimientos de culpa y fracaso si no cumplen con lo esperado. Lo que puede conducir a estos pacientes a llevar a cabo dietas rigurosas y/o comportamientos compensatorios (p.e. manipulación de la insulina) para mantener los niveles de azúcar y un peso corporal adecuado. Más allá de las exigencias médicas de su condición, los pacientes con diabetes se ven sujetos diariamente a la presión social de mantener un cuerpo ideal. Por lo tanto, los pacientes con diabetes al igual que las personas que no la poseen pueden desarrollar trastornos alimentarios. Es importante señalar que los pacientes no diabéticos de poseer alguno de los trastornos anteriormente mencionados, podrían desarrollar como consecuencia la condición de diabetes. Ya que una de las mayores implicaciones de los trastornos alimentarios es que pueden afectar el control glucémico (niveles de azúcar en la sangre). Debido a que la etiología de los trastornos alimentarios permanece aun desconocida, no podemos identificar con certeza qué población se encuentra en mayor riesgo. Pero es importante resaltar que dichos trastornos, en conjunto con las conductas asociadas a estos (p.e. dietas estrictas, ingesta voraz y la manipulación de insulina), son comunes en la población de pacientes con diabetes. Estudios han demostrado que la coexistencia de diabetes y trastornos alimentarios exacerba las complicaciones de ambas condiciones. Los factores relacionados específicamente a la diabetes (p.e. dieta, tratamiento con insulina) podrían explicar la susceptibilidad de desarrollar trastornos alimentarios. Por otro lado, factores psicológicos relacionados a las enfermedades crónicas en general (p.e. diabetes, esclerosis múltiple) tales como baja auto-estima y estresores familiares, pueden aumentar el riesgo de desarrollar tales trastornos. Es vital entonces que los pacientes con diabetes reconozcan la peligrosidad de los trastornos alimentarios y que de presentar alguno de los síntomas relacionados a estos consulten a su médico o psicólogo de confianza.
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